Las circunstancias en las que murió la niña de 16 años en un bus del Transantiago aún no están claras. Entiendo que el dolor de la familia con aquella trágica muerte es inmenso, una niña muerta a manos de desconocidos que arrancaron una vida en tan sólo unos segundos, así de fácil. Lo que pasó después merece una explicación.
Pensé que después del funeral del niño que murió esperando un corazón habíamos visto todo, pero al parecer me equivoqué. La muerte no es un chiste, ni una oportunidad para hacer apariciones diplomáticas realizando discursos baratos y promesas que sabemos, en períodos de campaña abundan (y cuál de todas es más volátil).
Lo que pasó con Sebastián Piñera y la visita al velorio de la niña que fue murió en el bus (no sabemos si fue un accidente o no), fue un evento desafortunado. Haya sido la idea de algún asesor, de un amigo concejal o de algun tercero, lamento que haya resultado de esa forma, porque fue una pésima estrategia y maniobra. En épocas de elecciones, estas acciones tienen una doble lectura en la opinión pública, y si se realizan mal, pueden terminar como lo que pasó con Sebastián: ser repudiadas.
Aprovecharse del dolor ajeno para sacar partido a una campaña es de lo más inescrupuloso y calculador que puede haber. Lamentablemente, es la lectura que ganó entre la opinión pública.
“hice un compromiso con la señora Alicia (madre de
la menor): si soy Presidente de Chile no voy a permitir ni por un
momento que un puñado de delincuentes tenga aterrorizado al país” (Sebastián Piñera luego de que fuese echado del velorio)
Un consejo: Si te vas a presentar como el candidato del cambio, por favor, paremos de una vez por todas las promesas volátiles, abstractas y populares. Aquellas palabras de consuelo, supongo, no sirven de nada, sabiendo que la delincuencia no es más que un círculo vicioso que involucra aspectos tan fundamentales como la educación, salud, vivienda, trabajo y calidad de vida, por nombrar algunas.
Un 2 para los asesores.
Pasando a un tema más complejo, me pareció curiosa la caracterización de algunos medios a la tía de la niña fallecida. ¿Qué diablos importa si es comunista? Esa mujer tuvo el coraje de decir lo que varios pudiesen haber hecho. No pensemos en los padres, el dolor los imposibilita de pensar y razonar como para discernir si la visita del empresario y candidato presidencial era buena o no.
Esa manía de buscar la "yayita" puede resultar insignificante, pero tiene efectos bastante significativos en los televidentes o lectores, sabiendo que, sobretodo en nuestro país, el partido comunista no tiene una buena imagen.
Sea una acción desafortunada, recuerden que estamos en épocas de elecciones. Lamentable y nuevamente, la sillita musical está de vuelta, junto con el todo vale. Así que, quieridos visitantes, yo voy por mi paquete de palomitas de maíz, que el show ya comenzó hace rato.
Comentarios recientes
hace 9 meses
hace 1 año
hace 2 años
hace 2 años
hace 2 años