
Así como lo lees, así es realidad. Tal vez las teorías conspiratorias de muchos no son para nada utópicas.
El 9 de Julio pasado, el senado estadounidense legitimó la práctica de espiar los teléfonos escuchas telefónicas a los ciudadanos y sospechosos de terrorismo. Gacias a esto los servicios de inteligencia están amparados por la ley para espiar a cuanta conversación ocurra y pueda ser "sospechosa".
También permite que las empresas realicen el filtrado de correos electrónicos, y aquellas demandas que los civiles hicieron en contra de las empresas quedarán sin efecto. O sea, las empresas y el gobierno tienen amplias libertades, pasando a llevar directamente a los ciudadanos en pro de la "seguridad nacional".
¿Y qué pasa con las libertades civiles y el derecho a la privacidad?
El presidente estadounidense, George W. Bush, argumentó que proteger el programa de escuchas telefónicas es crucial para prevenir futuros ataques terroristas contra Estados Unidos. Es importante que los servicios secretos sigan "sabiendo lo que los terroristas dicen y proyectan", agregó Bush. Y anunció que pronto firmará la ley.
Cabe señalar que ya existía una ley que data de 1978, la "Ley de Supervisión de Datos de Inteligencia sobre Extranjeros", pero que no incluía a las tecnologías nuevas, sobretodo a internet y la telefonía celular.
Yo me imagino un sistema de reconocimiento de voz que permita distinguir palabras claves "sensibles" para el gobierno, como pueden ser bomba, avión, muertes, o cualquiera sugerente.
Lo que no me imagino es qué carajo estaban pensando para aprobar una ley así.
En Europa implementan un sistema de rastreo en los malls, y en EE.UU. espían a la gente por teléfono.
Qué bonito. Si ocurriese acá, yo mismo voy a tirarle un jarro con agua al presidente de turno.
FUENTE: ELMUNDO.ES









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